—Deja de frotarte las manos, mamá —suplicó Samantha temerosa de que la enrojecida piel acabase por desprenderse. Le cogió de la muñeca y le arrebató el estropajo chorreante de espuma—. Están limpias.
La chiquilla cogió con delicadeza las manos de su madre y comenzó a secarlas con un paño, pero la mujer seguía en su estado catatónico. La niña contemplaba sus ojos vacíos, perdidos en su interior y comenzó a preocuparse.
—¿Qué le has dicho al profesor, mamá?
La mujer por primera vez desde que entró en casa pareció dejar su ensimismamiento de lado y volver al mundo real.
—No le he dicho nada —escupió con rabia. La niña suspiró y negó con la cabeza temiendo lo peor —. No tenía nada que decirle, mi niña… Mi dulce niña pequeña — gimoteó acariciando el mechón rubio que cubría uno de los ojos de la pequeña.
—Tranquila, mamá, estoy bien.
—Lo sé cariño, eres fuerte. A partir de ahora seguro que estarás bien. Sabes que te quiero, ¿verdad?
—Y yo a tí, mama —dijo la niña de ocho años abrazando a su madre.
El profesor no volvió a aparecer por el colegio y nadie supo de él jamás. Muchas fueron las teorías y rumores que corrieron sobre la desaparición, pero la única que sabía dónde estaba el profesor era la madre de Samantha: ella misma lo enterró a las afueras del pueblo después de matarlo a golpes con sus propias manos, junto a su teléfono plagado de fotos pornográficas y abusivas de sus alumnos.





Buah, qué historia más dura. Es terrible. Muy bien descrito a través del diálogo, Sadire. Un abrazo
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Desde la primera frase lavándose las manos sabíamos que, como decía Gila, «alguien ha matado a alguien…», pero el final ha resultado inesperado. Bien jugado, por ti y por la madre.
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Graciasssss😊😘
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Muy buen relato, Sadire. Aunque no se deba hacer, en el relato aplaudo a la madre que vengó a todos esos niños… Me gustaría que la justicia condenara con contundencia estas aberraciones que cada vez parece que ocurren con más frecuencia.
Un abrazo.
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Así es, Estrella. Este relato es un reflejo de la impotencia que siento cuando oigo este tipo de noticias.
Besacos!
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