«En ocasiones veo muertos…» ¿Recordáis esta frase de una conocida película? Seguro que sí. Pues ahora intentad imaginarme tapadita con mi mantita, poniendo carusilla de circunstancia y diciendo «En ocasiones veo letras…» Doy miedo ¿eh?
Pues así mismo me siento. El poder de las letras es maravilloso, y cuando te atrapa ya no hay vuelta atrás. Pero también acaba persiguiéndote incansablemente durante todo el día. Letras cuando lees tus blogs preferidos (sí, los vuestros), letras cuando intentas escribir en el tuyo propio. Letras, para tu novela (o proyecto de tal), que aparecen en cualquier momento del día y que intentas grabar a fuego en tu memoria para evitar que se desvanezcan y anotarlas en cuanto llegas a casa.
Y por supuesto, las letras de ese libro que estás leyendo. Ese libro que te ha atrapado y con el que te acuestas por la noche, al que le dedicas tus últimos pensamientos como si del mejor amante se tratase. Ese libro culpable de tus ojeras al día siguiente «Un capítulo mas y lo dejo, tengo que saber como se resuelve esto…»
¡Maravillosas letras! Ojalá todavía dispusiese de mas tiempo para dedicárselo a ellas. Porque siento que esta vida no nos da suficientes años para leer todo lo que quiero leer ni para expresar todo lo que me gustaría expresar.





Reblogueó esto en Directas & Indirectasy comentado:
Comparto su sentir…
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Afortunadamente somos muchos los tocados por el poder de las letras…
Gracias por compartir
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SON CAUSAS DE NUESTROS VUELOS Y ABATIMIENTOS, PERO LAS AMO
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Capaces de desvelarnos muchas noches y relajarnos en otras ocasiones. Sinceramente creo que en ocasiones hasta me resultan terapéuticas. Besacos
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El problema, según lo veo, es que las letras no paran de combinarse, de apelotonarse, de formar comidillas y todos los malditos días hay un montón de cosas nuevas para leer. ¡Que no hay tiempo para tanto, por los dioses!
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